Un PDF puede parecer perfectamente maquetado y, sin embargo, resultar difícil de utilizar con un lector de pantalla o con otras tecnologías de asistencia. En diseño editorial esto obliga a cambiar una idea bastante extendida: la accesibilidad no se añade al final del proyecto como una corrección técnica, sino que se construye desde la estructura del documento. Adobe InDesign permite preparar esa estructura antes de exportar y, en sus versiones actuales, ofrece herramientas específicas para etiquetas, orden de lectura, texto alternativo y exportación de PDF etiquetado.
La versión 21.6 de InDesign, publicada en septiembre de 2026, es la versión de escritorio más reciente según las notas oficiales de Adobe. Esta actualización incorpora cambios en el sistema de renderizado, mientras que la versión 21.5 introdujo mejoras para la accesibilidad de tablas en las exportaciones a PDF y EPUB. El objetivo de este artículo no es convertir InDesign en una herramienta mágica de accesibilidad, sino explicar un flujo de trabajo razonable para que un diseñador pueda entregar documentos digitales mucho más fáciles de interpretar.
Qué significa realmente hacer un PDF accesible
La accesibilidad de un PDF no depende de que el documento tenga una apariencia clara. Un usuario vidente puede seguir visualmente una composición de dos columnas, distinguir un título grande de un párrafo y entender que una fotografía acompaña a determinado texto. Un lector de pantalla, en cambio, necesita información estructural que indique qué es un encabezado, qué es un párrafo, cuál es el orden de lectura y qué papel desempeña una imagen.
Adobe explica que un PDF accesible utiliza etiquetas de estructura, un orden lógico de lectura, encabezados correctamente definidos y texto alternativo para los elementos no textuales. InDesign permite preparar parte de esta información en el documento fuente antes de generar el PDF. La documentación oficial de Adobe sobre PDF accesibles describe este enfoque y sus principales componentes.
Esto tiene una consecuencia práctica importante: no basta con seleccionar una opción de exportación y esperar que el programa adivine la intención editorial. Si los estilos no están bien planteados, las imágenes carecen de descripción o el orden de lectura es incorrecto, el PDF puede conservar exactamente el aspecto visual previsto y, al mismo tiempo, transmitir mal su contenido a una tecnología de asistencia.
Empieza por los estilos, no por la exportación
Un documento accesible comienza mucho antes del cuadro de diálogo Exportar. En InDesign conviene construir una jerarquía tipográfica coherente mediante estilos de párrafo. Un título principal debe tener una función semántica distinta de un subtítulo, y este debe diferenciarse de un párrafo normal. La apariencia visual puede ser muy sofisticada, pero la estructura tiene que seguir siendo reconocible.
Por ejemplo, una publicación podría utilizar estilos como «Título», «H2», «H3», «Texto base», «Pie de foto» y «Lista». No es necesario que cada nivel tenga un tamaño espectacularmente diferente. Lo importante es que la relación entre estilos sea consistente y que pueda trasladarse a las etiquetas de salida.
InDesign dispone de opciones de asignación de estilos a etiquetas de exportación. Esta función permite definir cómo se relacionan los estilos de párrafo y carácter con las etiquetas utilizadas en HTML, EPUB y PDF etiquetado. Para un flujo editorial profesional, merece la pena resolver esta correspondencia mientras se crea la plantilla, no documento por documento al final.
Un ejemplo sencillo: si todos los títulos de capítulo utilizan un estilo de párrafo específico, ese estilo puede asociarse con el nivel de encabezado correspondiente. De este modo, cuando el contenido cambia, la estructura se mantiene. El diseñador trabaja con un sistema que puede reutilizarse en libros, informes, memorias, catálogos o publicaciones periódicas.
El orden de lectura es tan importante como el diseño
Una de las dificultades más fáciles de pasar por alto aparece cuando la composición visual no coincide con el orden lógico del contenido. Una página puede tener una imagen a la izquierda, un texto a la derecha y un destacado en la parte inferior. Visualmente funciona. Para un lector de pantalla, sin embargo, la secuencia puede ser completamente distinta si los objetos no están organizados correctamente.
InDesign incluye el panel Artículos para establecer un orden de lectura independiente de la posición visual de los objetos. Adobe indica que este orden puede utilizarse al exportar documentos accesibles y que, con la opción correspondiente, se puede aplicar como orden de etiquetado en un PDF etiquetado. La guía oficial para establecer el orden de lectura explica el procedimiento.
En la práctica, conviene pensar la página en dos dimensiones diferentes: primero, cómo la verá una persona; después, cómo la recorrerá una tecnología de asistencia. Ambas deben contar la misma historia. Si una fotografía decorativa aparece antes del título porque está situada en una capa superior, por ejemplo, el resultado puede ser confuso aunque la página sea visualmente impecable.
En documentos largos, este trabajo resulta mucho más manejable si se incorpora a la plantilla. Las páginas de apertura, capítulos, tablas, pies de foto y elementos recurrentes pueden establecerse con una lógica común. Así se reduce el número de correcciones manuales cuando el documento crece.

Texto alternativo: describir lo que aporta una imagen
No todas las imágenes necesitan una descripción extensa. El texto alternativo debe responder a una pregunta sencilla: ¿qué información aporta este elemento a alguien que no puede verlo?
Una fotografía que muestra un edificio y forma parte del contenido puede necesitar una descripción que identifique aquello que resulta relevante para comprender el texto. Una textura utilizada exclusivamente como fondo, en cambio, puede ser decorativa y no aportar información que deba anunciarse. El objetivo no es convertir cada imagen en un párrafo, sino transmitir su función.
InDesign permite configurar el texto alternativo desde las opciones de exportación de objetos. Adobe documenta esta posibilidad junto con la asignación de etiquetas para PDF, EPUB y HTML. Las opciones de exportación de objetos de InDesign permiten definir la fuente del texto alternativo y el tratamiento estructural del objeto.
Para un catálogo, por ejemplo, puede ser útil describir una fotografía de producto si la imagen ayuda a identificarlo. En una memoria corporativa, un gráfico puede necesitar una descripción que explique el dato principal que representa. Una fotografía puramente ornamental puede tratarse de otra manera. La decisión debe partir del contenido y no de una regla mecánica aplicada a todas las imágenes.
Tablas: uno de los puntos que más atención requieren
Las tablas concentran información en filas y columnas, por lo que su estructura resulta especialmente importante cuando el documento se consulta con tecnologías de asistencia. Una tabla que visualmente parece obvia puede perder parte de su significado si no se identifica qué filas o columnas funcionan como encabezados.
Adobe introdujo en InDesign 21.5 mejoras para especificar filas de encabezado, columnas de encabezado y pies de tabla en las exportaciones a PDF y EPUB. La documentación de las novedades de 2026 recoge este cambio como una mejora específica de accesibilidad.
La recomendación práctica es sencilla: si una tabla contiene encabezados, defínelos como tales en la estructura de la tabla y no te limites a aplicarles negrita. El formato visual comunica una diferencia; la estructura semántica explica qué significa esa diferencia.
También conviene revisar las tablas especialmente cuando proceden de datos importados. Una tabla copiada desde otra aplicación puede tener una apariencia correcta y, sin embargo, contener una estructura difícil de mantener. En publicaciones con muchas tablas, crear una configuración coherente desde el principio ahorra bastante trabajo posterior.
Listas, enlaces y elementos de navegación
La estructura accesible no se limita a títulos e imágenes. Las listas, los enlaces, los marcadores, el índice y otros elementos de navegación también forman parte de la experiencia de lectura.
Si una serie de elementos constituye realmente una lista, es preferible conservar esa lógica en lugar de simularla mediante guiones escritos manualmente. Del mismo modo, un índice no debería ser solamente una composición de números y textos colocados para que parezcan un índice. La navegación digital necesita relaciones que puedan interpretarse de forma programática.
Los enlaces internos y externos merecen una revisión específica. Un texto como «haz clic aquí» ofrece poca información aislado de su contexto. Un enlace cuyo texto identifica claramente el destino suele ser más comprensible. En documentos digitales extensos, los marcadores y las referencias cruzadas también pueden reducir mucho el esfuerzo necesario para desplazarse por el contenido.
Adobe incluye entre los componentes de un PDF accesible los metadatos, la tabla de contenidos, los marcadores, los hipervínculos y las referencias cruzadas. No todos son obligatorios en cualquier documento, pero en publicaciones largas pueden marcar una diferencia importante.
La estructura visual debe seguir siendo buena
Trabajar en accesibilidad no significa abandonar el diseño editorial. Una publicación accesible sigue necesitando jerarquía, ritmo, contraste, espacios bien controlados y una tipografía adecuada al tipo de lectura.
De hecho, muchas buenas decisiones editoriales coinciden con necesidades de accesibilidad. Una jerarquía clara facilita localizar información. Un interlineado razonable ayuda a seguir el texto. Una retícula estable permite anticipar dónde se encuentran determinados elementos. Los textos excesivamente pequeños, los contrastes insuficientes o las composiciones demasiado densas pueden crear problemas incluso antes de llegar a una tecnología de asistencia.
La diferencia está en que la accesibilidad exige que esa claridad visual también tenga una traducción estructural. Dos títulos pueden parecer iguales, pero si uno introduce una sección y otro es solo una frase destacada, no deberían tener necesariamente la misma función semántica.

Exportar el PDF: qué revisar en InDesign
Cuando el documento está estructurado, llega el momento de exportarlo. Adobe indica que InDesign puede exportar documentos y libros mediante Adobe PDF y que permite utilizar ajustes preestablecidos o personalizar la configuración. Para documentos destinados a impresión también existen ajustes PDF/X específicos.
En un flujo de PDF accesible, el punto clave es activar y revisar las opciones relacionadas con PDF etiquetado y accesibilidad. La configuración exacta dependerá del destino del archivo, porque un PDF preparado para impresión no responde necesariamente a las mismas prioridades que un PDF destinado principalmente a lectura digital.
La documentación de Adobe sobre exportación de PDF para impresión recuerda que InDesign permite seleccionar ajustes preestablecidos PDF/X y modificar opciones de accesibilidad desde la pestaña Avanzado. Para un proyecto profesional, no conviene crear un único ajuste universal y aplicarlo a cualquier encargo: primero hay que definir el uso final.
PDF para pantalla y PDF para imprenta no son exactamente lo mismo
Esta distinción es importante para diseñadores que trabajan tanto en editorial como en producción gráfica. Un PDF destinado a imprenta puede necesitar requisitos de producción relacionados con color, sangrado, compatibilidad y estándares de impresión. Un PDF pensado para lectura digital añade otra serie de prioridades: estructura, navegación, accesibilidad, tamaño de archivo y comportamiento en diferentes dispositivos.
En algunos proyectos ambos objetivos conviven. Un informe puede necesitar imprimirse y, al mismo tiempo, distribuirse por internet. En ese caso no conviene asumir que el PDF de producción y el PDF digital deben ser idénticos. Puede ser más apropiado definir dos salidas a partir del mismo documento fuente, con configuraciones adaptadas a cada uso.
Esta separación también facilita el mantenimiento. Si la fuente está correctamente organizada, es posible modificar una edición y volver a exportar distintas versiones sin reconstruir la publicación desde cero.
Una comprobación profesional antes de entregar
La exportación no debería ser el último paso del control de calidad. Conviene abrir el PDF resultante y comprobar que la estructura realmente ha sobrevivido al proceso. El archivo final es el producto que recibirá el cliente, no el documento de InDesign.
Una revisión básica puede incluir estos puntos:
- Comprobar que los títulos y subtítulos mantienen una jerarquía lógica.
- Revisar el orden de lectura en páginas con varias columnas, imágenes o destacados.
- Comprobar que las imágenes informativas tienen texto alternativo adecuado.
- Verificar que las imágenes decorativas no interfieren innecesariamente con la lectura.
- Revisar tablas y confirmar que sus encabezados tienen una función estructural.
- Probar enlaces, marcadores, índice y referencias cruzadas.
- Comprobar metadatos básicos del documento.
- Revisar el resultado en más de un visor y, cuando sea posible, con una tecnología de asistencia.
Este último punto es especialmente importante. Una comprobación visual puede detectar problemas de maquetación, pero no demuestra por sí sola que el orden de lectura o las etiquetas sean correctos. La accesibilidad se debe validar sobre el PDF generado.
Errores habituales que conviene evitar
Usar el tamaño de letra como sustituto de la jerarquía
Un título de 24 puntos y un subtítulo de 18 pueden parecer claramente diferentes, pero esa diferencia visual no basta para definir su función. La estructura debe estar presente en los estilos y en las etiquetas de exportación.
Colocar el orden de lectura al final
Si el documento contiene cientos de objetos, reconstruir manualmente su secuencia al terminar puede ser costoso. Es preferible integrar esta revisión en la construcción de las páginas y especialmente en las plantillas que se repetirán.
Describir todas las imágenes de la misma manera
El texto alternativo no debería ser una colección automática de títulos o nombres de archivo. Una descripción útil depende de la función que tenga la imagen dentro del contenido.
Confundir accesibilidad con buena apariencia
Un PDF puede ser limpio, moderno y perfectamente legible para una persona vidente y seguir teniendo una estructura deficiente. La calidad visual y la accesibilidad están relacionadas, pero no son equivalentes.
Suponer que InDesign corrige cualquier problema automáticamente
Las herramientas de InDesign ayudan a construir un documento accesible, pero el criterio editorial sigue siendo responsabilidad del diseñador. La aplicación no puede saber por sí sola qué información es relevante en una fotografía, cuál es el orden lógico de una composición compleja o si una tabla está conceptualmente bien organizada.
Un flujo de trabajo que merece la pena convertir en plantilla
Si realizas con frecuencia libros, memorias, informes, catálogos o revistas digitales, la mejor estrategia es convertir la accesibilidad en parte del sistema editorial. Empieza con estilos de párrafo y carácter bien definidos. Establece una correspondencia coherente con las etiquetas de exportación. Prepara las opciones de imágenes y texto alternativo. Define una lógica para el orden de lectura y crea componentes reutilizables para tablas, listas, pies y elementos de navegación.
Después, incorpora una revisión específica al control de calidad. No hace falta comprobar manualmente cada detalle en cada página si la plantilla está bien construida, pero sí conviene revisar las zonas donde suelen aparecer excepciones: portadas, páginas con varias columnas, infografías, tablas complejas, llamadas, cuadros de texto y páginas con composiciones poco convencionales.
Si ya trabajas con estilos, plantillas y documentos largos de InDesign, este enfoque encaja bien con un flujo profesional porque evita convertir la accesibilidad en una tarea separada del diseño. La misma estructura que facilita modificar una publicación también puede facilitar su exportación a formatos digitales más comprensibles.
Conclusión
Diseñar un PDF accesible en InDesign consiste, sobre todo, en hacer explícita la estructura que ya debería tener un buen documento editorial. Los estilos definen la jerarquía, el panel Artículos ayuda a establecer el orden de lectura, las opciones de exportación permiten describir imágenes y etiquetar objetos, y las herramientas de exportación trasladan esa información al PDF.
Las mejoras recientes de InDesign, incluida la gestión más precisa de tablas en PDF y EPUB, muestran que la accesibilidad forma parte cada vez más del propio flujo de publicación. Pero ninguna función sustituye a una revisión profesional del archivo final.
Si un proyecto necesita combinar una buena maquetación con una salida digital cuidada, la accesibilidad debería entrar en la planificación desde el primer documento, no cuando el PDF ya está terminado. En diseño editorial, estructurar bien el contenido suele ser una de las formas más eficaces de trabajar mejor.
En Joan Alonso Design también puedes encontrar contenidos sobre flujos de trabajo profesionales en Photoshop, InDesign y diseño editorial. Si necesitas preparar una publicación para papel, pantalla o ambos soportes, un sistema de estilos y producción bien planteado suele ahorrar mucho trabajo cuando llegan las revisiones.
Preguntas frecuentes
¿InDesign puede crear directamente un PDF accesible?
InDesign proporciona herramientas para preparar la estructura del documento y exportarla como PDF etiquetado, pero la accesibilidad final depende de cómo se haya construido y revisado el documento. No basta con activar una opción si los estilos, el orden de lectura o las imágenes no están correctamente preparados.
¿Todas las imágenes necesitan texto alternativo?
No necesariamente. Las imágenes que aportan información deberían tener una descripción adecuada a su función. Los elementos puramente decorativos pueden tratarse de forma diferente para no introducir información irrelevante en la lectura asistida.
¿El PDF para imprenta puede ser también accesible?
Puede ser posible, pero hay que valorar el objetivo del archivo. Un PDF preparado para producción gráfica y otro destinado principalmente a lectura digital pueden requerir configuraciones diferentes. Lo importante es definir el uso final antes de exportar.
¿Es suficiente revisar el PDF visualmente?
No. La revisión visual es necesaria, pero no demuestra que la estructura, las etiquetas y el orden de lectura funcionen correctamente para tecnologías de asistencia. Una comprobación específica de accesibilidad debe formar parte del control de calidad.









